Hay lugares que favorecen que el erotismo y la sensualidad afloren con más facilidad. El espacio en si juega un papel determinado en el juego de la seducción. Sin duda el tren es uno de estos lugares. Creo que se debido a que estas un buen rato ante una persona a la cual no conoces de nada y como tienes que matar el tiempo, sale tu parte perversa de dentro y empiezas a imaginarte pasiones desbocades. Desgraciadamente en tránsito de cercanías, el trayecto acaba pronto y un golpe ella baja del tren, tú ya lo has borrado de tu memoria. Ayer pero, estuve mirando precios para estrenar el AVE en París y fue inevitable que me recordara de una experiencia que viví hace un tiempo.
Hoy los trenes por la noche ya son casi historia. La comodidad y la rapidez del AVE han acabado con muchos de estos trayectos. En una época de mi vida tuve que viajar muy a menudo en Madrid. Y lo hacía en “Costa Brava”, un tren que salía a diario de Portbou y llegaba a primera hora de la mañana en Madrid. Iba muy bien porque aprovechabas la noche para hacer el recorrido.
Yo siempre lo cogía a la estación de Sant Vicenç de Calders. Soy hijo de ferroviario y uno de los privilegios que teníamos era que podíamos viajar sin pagar utilizando un documento que denominaban “kilomètric”. El tren tenía vagones de segunda y primera. Recuerdo que en los de segunda, los compartimentos eran de 8 personas e ibas cómo si fueras en una lata de sardinas. En los de primera en cambio, los asientos eran amplios y se podían reclinar. El compartimento en esta categoría eran para 6 personas.
La historia que hoy os explico me pasó un verano. Yo tenía que ir a Madrid y como siempre había elegido el tren para ir. Sobre las 11 de la noche llegó Costa Brava en Sant Vicenç de Calders.
La mayoría de los pasajeros siempre subían a Barcelona, el que hacía que cuando yo me incorporaba, el resto de viajeros del compartimento ya estaban acomodados. Busqué el vagón, subí y me dirigí directamente al compartimento donde tenía la reserva. Siempre que cogía un tren le daba muchas vueltas al hecho de con quien me tocaría viajar. Pensáis que se tenía que compartir con ellos más de 9 horas de viaje y todo esto en un espacio reducido. Recuerdo aquella experiencia muy positiva. En estas situaciones la mayoría de la gente está predispuesta a mantener una relación cordial, Siempre alguno ladro, pero eran casos muy esporádicos.
Volviendo a aquel día , cuando abrí la puerta del compartimento comprobé que mi asiento estaba libre y que las otras 5 butacas eran ocupadas. Cuatro hombres y una mujer. A los hombres ni los miré, pero ella, ella me puso muy nervioso. Estaba sentada a la butaca del ante la mía. Traía un vestido curtet de una ropa con colores estampados.
Tenía las piernas cruzadas y sus rodillas invadían un poco mi espacio, un hecho que ocasionó que accidentalmente me entrebanqués con ella. Nos disculpamos mutuamente y esto sirvió sobre todo, porque empezáramos a mantener una conversación entre los dos. Que pequeño son estos espacios… Hace un poco de calor , no ? …El tren trae un poco de retraso, llegaremos a la hora ? … Estos eran los temas habituales que iban bien para romper el hielo en aquellas situacins. Ella viajaba con el hombre que sentaba a su lado. El resto éramos pasajeros sin acompañante. A medida que íbamos pasando las estaciones, aquella chica y íbamos mejorando la intensidad de nuestra conversación. Ella era Joanna y viajaba con su padre en Madrid. Iban a ver a unos familiares. Era un encanto de mujer por fuera y por dentro. Estaba comprometida con un chico de Barcelona con el cual habían previsto casarse a la primavera siguiente. Ella era administrativa a la empresa familiar. Tenía el cabello castaño que le llegaba a los hombros. Los suyo labios eran la sensualidad en estado puro. Los llevaba pintados de color rojo. Su mirada era limpia, inocente, amable… El ojos oscuros hacían un contraste muy sensual con el color de su piel . Las piernas, las cuales podía observar perfectamente desde mi posición, estaban proporcionadas a la belleza global de esta mujer. Tenía unas manos de una finura extraordinaria, parecían las de una muñeca. Pero el que más me atraía de ella era su carácter amable. Era escucharla cinco minutos y te sentías atraído por ella. En pocos minutos empezamos a hablar como si lo hubiéramos hecho toda la vida.
No sé muy bien lo porque, pero conectamos rápidamente.
Hacia la media noche, le dije que iba a hacer un café al bar. Cómo lo cerraban a la una, si no iba en aquel momento, ya no lo podría tomar. Ella sin dudarlo, también se apuntó. Le preguntó a su padre si quería que le trajera algo y él respondió que no. Estuvimos al bar, tomamos el café y cada vez la complicidad entre los dos era más grande. No nos dimos cuenta y ya se hizo la una de la madrugada. El camarero nos sugirió amablemente que fuéramos marchando, que él tenía que cerrar. Dejaron el bar y cuando llegamos al compartimento pudimos comprobar que su padre y los otros hombres estaban durmiendo con la luz apagada. Yo le dije que no tenía ganas de dormir, que me quería quedar un rato en la plataforma para ver como pasaba el tren por las estaciones. Ella pero, me dijo que quería intentar dormir un rato y entró al compartimento.
Qué jarrón de agua fría! Pensé que aquel flirteo había acabado allá. A mí me gustaba mucho mirar por la ventana de la puerta del vagón. Ver como los pueblos pasaban de largo. Escuchar el ruido que hace el tren cuando cambia de raíl . Y si además lo podía hacer escuchando canciones de Bruce Springsteen, los kilómetros pasaban más rápido. No pasaron ni 10 minutos que Joanna dejó el compartimento y vino donde estaba yo. Me explicó que no podía dormir, que estaba un poco agobiada y que los 4 hombres estaban roncando. Así que continuamos charlando hasta que pasó en que tenía que pasar.
En uno de los movimientos del tren, Joanna perdió el equilibrio y me cayo encima. Yo la cogí evitando que se cayera al suelo.
Nuestras caras quedaron una ante el otro. Nuestros ojos fijaron la mirada en los del otro. Nuestros labios quedaron separados por un solo centímetro. En aquel momento tuve la sensación que el mundo se había parado. Ya no sentía el ruido del tren. Me la miraba y dudaba en si podía o no besarla. Por la cabeza me pasaba que su padre era allá al lado, que ella estaba prometida y que todavía nos quedaban 6 horas de viaje. Pero sus ojos no me engañaban; ella también lo quería. Y fue conjuntamente que empezamos a besarnos. Nuestras bocas se fusionaron en una de suela. Nuestras lenguas jugaban entre ellas. A medida que iban pasando los minutos, el deseo sexual iba creciendo adentro de nuestros cuerpos y nuestras mentes. Mis manos tocaban todo su cuerpo. Creo que no dejé un solo espacio de su cuerpo sin que lo tocara. Mis manos le acariciaban la nuca, los hombros… Mis dedos jugaban con su espalda y los suyos hacían el mismo con mis tejanos. Mis manos tocaban su culo, primero por encima del vestido, pero rápidamente se colaron por debajo. Mientras nuestras bocas seguían compatint fluidos, mis dedos empezaron a jugar con sus bragas. Es curioso porque entre nosotros dos no intercambiamos ninguna palabra, todo era pasión. Era el momento de besarnos y manosearnos. De vez en cuando , por última nuestro pasaba algún viajero, y la Joanna los miraba de reojo, no fuera su padre que lo estuviera buscando. Nada nos hacía parar. Mis manos no paraban de tocarla. La cintura, el culo y los suyo pechos eran el destino preferido de mis manos. Yo tenía la polla cada vez más dura, y de esto se había dado cuenta la Joanna, que discretamente también tocaba por encima de mis pantalones. Yo cada vez daba un paso más en mis tocamientos hacia ella. Ya no tenía bastante al tocarle las bragas por debajo su vestido, quería llegar a su sexo. Mi mano se hizo en un lugar adentro de sus bragas .
Mis dedos pudieron tocar los pelos de su coño. Cómo si estuvieran escarbando, mis dedos se hicieron un lugar adentro de sus bragas y consiguieron que ella abriera ligeramente las piernas. Este gesto permitió que uno de mis dedos llegara hasta tocar el clítoris de su sexo. El buceo de mi mano adentro sus bragas me sirvió para comprobar que tenía el sexo muy mojado. Así, en esta posición, los dos seguíamos de cara morreandonos, empecé a masturbarla en aquel pasillo de “Costa Brava” . Ella dejó de besarme porque no podía reprimir las gesticulaciones facial que le venían fruto del placer que la invadía por dentro. Se mordía el labio mientras cerraba los ojos y emitía un suspiro de placer cada vez que mi dedo rozaba el clítoris. Yo no podía dejar de mirarla. La primera palabra que nos cruzamos, la dijo ella: “más”, no paraba de decirme que quería más. Ella intentaba tocarme, pero el placer que recibía era tanto intenso que quedó medio bloqueaba degustando aquella intensa masturbación que le estaba haciendo yo.
Yo hubiera continuado hasta hacerla correrse, pero ella me sacó la mano de dentro de sus bragas y volvió a besarme.
Me giró porque mi espalda tocara la pared y mientras lo hacía, sus dos manso me desabrocharon los pantalones. Una de sus manos se puso adentro y apartando los calzoncillos, me cogió la polla y me la empezó a tocar. Sus dedos hacían un masaje suave a toda mi verga. No podía dar crédito, me estaba haciendo una paja al mismo tiempo que nos comíamos la boca. Yo la tenía cada vez más dura y ella estaba xalant de la escena, como yo había hecho antes a ella. Joanna me preguntó que quería, y respondí que quería follarla.
A pesar de que me estaba masturbando en el pasillo del tren, la posición en que estábamos era bastante disimulada. Si alguien hubiera pasado, la imagen era de una pareja enrollándose. Pero follar era más difícil de esconder.
Ella puso cordura y dijo que allá nos podían pillar. Así fuimos a buscar uno de los lavabos del tren. Recuerdo que era pequeño, estrechado y seguramente estaba sucio. Digo seguramente porque yo sólo pensaba en aquella mujer, en poderla poseerla. Primero entró ella y yo a su última. Pasé el pestillo de seguridad y un golpe estábamos cerrados, ella trajo sus manos a mis pantalones y los volvió a desabrochar. Este golpe los dejó caer piernas abajo.
Desprendido me desabrochó la camisa y recuerdo que sus manos no paraban de tocarme mi cuerpo. Sus labios me lamían el pecho y mi erección volvía a estar a niveles espectaculares. Mientras ella me lamía mi cuerpo, mis manos no paraban de mimarle la cabeza, la nuca y los hombros. Su lengua y sus labios jugaban a lamer y besar todo mi torso. Mica en mica, su atención fue bajando hasta que su boca llegó a la altura de los calzoncillos que tapaban mi sexo erecte. Sin sacarla de dentro de los bòxers, abrió la boca y empezó a morderla. Entre mi polla y su lengua había el tejido de mis calzoncillos. A la cabeza de un nada cogió los calzoncillos y los arrió en abajo .
Mi sexo erecte quedó ante su cara y ahora si, lo tragó adentro la boca. Empezó a lamerme la polla en aquel lavabo pequeño y estrecho. Ver mi polla adentro la boca de aquella mujer era una imagen muy morbosa. El movimientos producidos por la marcha del tren todavía lo hacían más excitante Por mucho que lo intente, creo que no podría nunca describir el morbo que me estaba produciendo aquella situación. Me lo estaba comiendo como una comilona, como si tuviera mucha hambre. Mientras ella seguía yo le informaba que me estaba dando mucho gusto. Una de sus manos me tocaban el culo y el otro la usaba para tocarme la polla de vez en cuando. Si seguía así me acabaría corriendo a su boca y no era el que yo quería en aquel momento. Así que la hice levantar, y seguimos besándonos. Recuerdo muy bien que su boca tenía gusto a mi sexo. Mientras estábamos en esta posición, volví a colar mi mano adentro de sus bragas y volví a masturbarla, este golpe sin el miedo que alguien nos puedas ver. Su cara volvió en su punto de placer que le había visto hacía un rato. Con la otra mano le desabroché la parte de arriba del vestido y quedaron sus sujetadores a cuerpo descubierto. Debajo había su pechos que empecé a lamer, a morder, a comer,,, Su pecho estaba el línea del cuerpo de esta mujer. Estuve jugando con su sexo, provocándole excitación hasta el punto que su coño estaba muy mojado. Tanto que mis dedos quedaron empapados de su excitación. Fue sacarlos de su coño y se los puse a su boca porque ella los degustara. A continuación la hice girar haciendo que apoyara sus manos a la pared. Ella quedó de espaldas a mí, y yo acerqué mi cuerpo contra el de ella. Le levanté el vestido y le bajé las bragas hasta los tobillos. No dudé al clavarle la polla hasta el fondo. El grito de placer que emitió su boca fue escandaloso. Mi polla entraba y salía del coño de aquella mujer dándome un placer extremo.
Las idas y tonadas del tren hacían aquella penetración fuera más salvaje. Yo la tenía cogida por las caderas y la penetraba con fuerza hasta el fondo. Ella no paraba de gemir, de llamar y de pedir que no parara de follarla. Os gritos que estaban amortiguados por los ruido del tren. El ritmo iba en aumento, y nuestras respiraciones se sincronizaron. Estábamos follando al mismo ritmo. Mis manos la tocaban toda. Sus pechos y su culo recibían las máximas antencions de mis manos. Ella pedía que no parara de penetrarla y yo le contestaba que se lo estaba jodiendo hasta el fondo. Sus gemidos eran cada vez más rápidos e intensos y esto me espoleó a mí a dar más intensidad a la penetración. Esta intensidad trajo a que aquella mujer tuviera un orgasmo brutal.
Fue ella que me pidió que quería que yo me corriera a su boca. Así que se giró hacia mí, bajó la cabeza y con un estilo impecable, empezó a jugar conmigo, alternado la masturbación con una y la lamida con la boca. No aguanté ni un minuto. Le cogí su cabeza con fuerza y me vacié en el interior de su boca. La llené de semen y ella se lo tragó todo. Desprendido se pasó la lengua por los labios, para no dejar ningún resto pendiente de ingerir.
Desprendido de aquella follada, tuvimos un tiempo para reflexionar y analizar el que había pasado. Ella decidió que aquello se tenía que quedar allá. Y yo, no la pude convencer de volver a quedar para repetirlo.
Ella tenía un planes de vida y no los quería echar por la borde. que el tren había hecho sacar la bestia sexual que tenía adentro , pero que ella esto no lo había hecho nunca. Tardamos un buen rato a volver al compartimento. Su padre no se había dado cuenta de nada. Nosotros no pudimos dormir en toda la noche. Nos miramos todo el trayecto, pero ya no nos dijimos nada más. Al día siguiente, un golpe llegamos a Chamartin, un adiós y como ella había decidido, cada uno cogió el camino de su destino.
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martes, 25 de noviembre de 2014
lunes, 24 de noviembre de 2014
El sexo profesional, de cerca
Fantasear es algo que nos encanta hacer con el sexo. Fantasear con hacerlo de formas diferentes, con muchas o pocas personas, experimentando con juguetes, con posturas, alimentos, látex… Está claro que la imaginación es un estímulo muy poderoso. Y un ingrediente que nos ayuda a lanzarnos más allá en lo que a sexo se refiere es el porno.
Estas películas de contenido adulto son un espejo del que aprender, una chispa que enciende encuentros sexuales en miles de casa. Las tenemos como referencia y como algo común, en muchos hogares, pero ¿qué pasaría si nos encontráramos con una de esas estrellas del porno cara a cara? Pues justamente esto es lo que pasaría:
Este experimento sociológico a todas luces interesante formó parte de la campaña para publicitar el Salón Erótico de Barcelona de este año, pero ha ido mucho más allá del propósito inicial y se ha convertido en un vídeo viral que ya va por más de cinco millones y medio de visualizaciones en YouTube. ¿Qué nos dice eso? Que el experimento es interesante y que el sexo nos llama, nos llama mucho. Nos gusta imaginarlo, hacerlo y hablar de él. Pero sobre todo resulta estimulante desacralizarlo, ver qué pasa cuando las estrellas del porno bajan a la tierra y se encuentran con cualquiera de nosotros. Lo mismo ocurre con las escorts, comúnmente conocidas como prostitutas de lujo y que para la mayoría de nosotros parecen ser inalcanzables.
Las escorts, de cerca
Escorts o chicas de compañía las hay de muchos tipos. Las hay que te acompañan a viajes de negocios internacionales, las que hacen de tu acompañante en eventos formales como cenas de negocios, las que hacen casi todas las prácticas sexuales y las que detallan claramente cuál es su carta de servicios y qué queda fuera de ella. También las encontrarás de todas las edades, desde las que se agrupan por tramos de edad y profesión -como en la agencia de escorts de Barcelona Universitarias Catalanas- a las que van más por libre. Y en cuanto a servicios, hay un mar de ellos donde elegir. Desde chicas para viajes de negocios, a despedidas de soltero, a escorts que se ofrecen para hacer tríos, para tener sexo en una limusina o para protagonizar tus fantasías eróticas más alocadas. Todo cabe y el precio no es tan privativo como se podría pensar.
El quid de la cuestión está en probar, en investigar, en hacer lo que hacemos en el sexo más de “estar por casa”. La clave está en dejarse llevar como hacen algunos de los protagonistas del vídeo Touch Me, en romper mitos y en jugar a encontrar el placer, que es de lo que se trata.
Fuente: Universitarias Catalanas
lunes, 3 de noviembre de 2014
Las Google Glass dan una nueva perspectiva del sexo
Es increíble ver cómo cada vez surgen más y más aplicaciones
para las Google Glass. Cuando se lanzó el prototipo, la máxima preocupación de
la sociedad era que podían suponer un grave problema de intimidad.
¿Cuándo
saber si alguien te está grabando en un determinado momento o cómo evitarlo?
Esa preocupación, si bien no podemos decir que ha pasado a la historia, sí está
siendo eclipsada por los usos que la gente está inventando para las Google
Glass.
Si hasta ahora habíamos visto usar las Google Glass para
grabar recetas u operaciones quirúrgicas, ahora llega un nuevo uso mucho menos
didáctico y, sobre todo, no apto para todos los públicos.
Porque las Google Glass se han vuelto porno. Thagson Digital Media,
una productora de cine para adultos, ha sido la primera productora española en
rodar películas para adultos mientras los actores llevaban puestas las gafas.
Con esta técnica (¿cinematográfica?), el espectador puede vivir la escena a
través de los ojos de los protagonistas.
El cartel de esta nueva forma de entender y hacer cine para
adultos lo inauguró uno de los grandes entre los grandes en el mundo del porno
español: Nacho Vidal. A su vídeo se le han ido sumando otros desde que la
página saliera a la luz. El nombre elegido para la página web le va como anillo
al dedo: Pornogafas, un resumen perfecto
del concepto alrededor del cual gira. Actualmente, es posible acceder a ella a
través de ordenadores, tablets y también smartphones.
Pornogafas representa la primera incursión del cine para
adultos español en la grabación de películas con esta tecnología. Aun así,
Thagson Digital Media no ha sido la primera en unir sexo y Google Glass. Existe
una aplicación bautizada como Sex with Glass que permite la grabación del acto
y el envío en directo de lo que ves a las gafas de tu compañero o compañera.
Esta aplicación hace mucho más, como recomendar posturas, e incluso envía el
vídeo a tu Smartphone y lo borra cuando pasan unas horas sin dejar huella.
Es un concepto muy distinto al de Pornogafas, centrado en
ofrecer al público la posibilidad de ver porno de una forma nueva (el
espectador puede elegir ver el vídeo general, en el que se combinan los típicos
planos generales con los puntos de vista de los actores, o bien ver todo el
vídeo desde el punto de uno u otro actor o actriz). Aun así, la base es la
misma: aprovechar las posibilidades de las Google Glass para darle al sexo una
nueva dimensión.
jueves, 30 de octubre de 2014
Mitos y verdades sobre la masturbación
¿Te sientes
mal por haberte masturbado con el último vídeo de Pornogafas? No te preocupes, tu ansiedad
responde a años y años de represión sexual. A lo largo de la historia, la
masturbación ha sido uno de los actos sexuales más prohibidos, y aún hoy día se
siguen fomentando mitos y mentiras sin fundamento para evitar que adolescentes
y adultos se quieran a sí mismos. Si te sientes mal por masturbarte de vez en
cuando, échale una ojeada a esta lista de mitos y verdades sobre la
masturbación:
1. A través
de los siglos, se pensaba que la masturbación era como una epidemia y se asoció
esta práctica con diversas dolencias: la histeria, la ceguera, la locura, la
epilepsia e incluso la muerte. Es todo mentira: masturbarse no sólo no es
perjudicial para nuestro cuerpo, sino que es un acto que potencia nuestra
autoestima. Incluso hay estudios que aseguran que tener orgasmos es
muy beneficioso para nuestra salud.
2. Algunos
de los mejores mitos ridículos sobre la masturbación afirman que es adictivo,
que reducirá tu excitación con el tiempo, que te hará infértil o impotente, que
te producirá acné... Nuevamente, no son más que mentiras.
3. La
masturbación no es sólo un pasatiempo placentero; también puede mejorar tu
relación de pareja. La masturbación establece una filosofía saludable sobre el
sexo y ayuda a perder las inhibiciones sexuales, que pueden ser un impedimento
para una vida sexual satisfactoria. Además, la masturbación mutua con tu pareja
puede ser una fantástica práctica sexual.
4. El
sentimiento de culpa es lo que impide masturbarse a muchas personas. No
obstante, no hay de qué preocuparse: la masturbación ni es sucia ni es inmoral;
es quererse a uno mismo. Y ya sabes, para querer a alguien debes empezar por
quererte a ti mismo...
6. La masturbación
es natural. ¿Sabías que los animales se masturban? Los pájaros lo hacen, las
abejas lo hacen, e incluso los chimpancés lo hacen. Si todos estos animales lo
hacen y no se sienten culpables por ello, ¿por qué deberías sentirte tú
culpable?
9. Muchos
sexólogos coinciden en que la masturbación es natural, y censurarla o
reprimirla puede ser perjudicial, lo que
resulta en obsesiones destructivas, baja autoestima, y puede incluso dar lugar
a problemas de intimidad. También puede provocar irritabilidad y depresiones. ¡Así
que déjate de cuentos y date amor!
martes, 28 de octubre de 2014
Déjalas sin aliento: fantasías eróticas femeninas
¿Tu
mujer pasa de ti? ¿Tu amante finge orgasmos? ¿Incluso la escort que has contratado se queja de lo
aburrido que eres en la cama? Amigo, tienes que admitirlo: te falta pasión. Las
mujeres no son entes pasivos que se te echarán a los pies cuando saques tu
herramienta, tienes que currártelo si quieres excitarlas. Puedes probar muchas
maneras: con juguetitos, con salidas románticas, con juegos de roles... Pero tampoco
hace falta que le des muchas vueltas, esto no es física cuántica. Hay sencillas
fantasías sexuales que comparten la mayoría de mujeres y que puedes poner en
práctica para dejarlas sin aliento. Aquí las tienes.
El observador
Puede
que no lo admitan, pero a las mujeres les gusta sentirse deseadas... y
observadas. Les gusta ser provocativas y ver como las miras y como reaccionas.
Así que pon manos a la obra: proponle que haga un estriptisde cine, que se desnude para ti lentamente y que te haga un baile erótico.
Y, muy importante, mírala con deseo mientras lo haces y pospón todo lo que
puedas el contacto físico. Controla un poco tus impulsos y tómala cuando veas
que está lista para la acción. Como ya sabrás, en el sexo los tiempos son
importantes.
‘¿Has sido una chica mala?
Parece
un cliché del cine porno malo, pero la verdad es que a todo el mundo le pone
que le digan guarradas. A las mujeres también, por supuesto, aunque tampoco te
pases. Hacer comentarios picantes en tono lujurioso ayuda a crear ambiente y
puede convertir un polvo normal en una gran experiencia sexual. De hecho está
comprobado científicamente: decir palabras subidas de tono acelera el orgasmo.
Si te cuesta soltar guarradas puedes convertirlo en un excitante juego de
roles, los juegos te ayudarán a superar tu (o su) timidez y podrás decir esas
palabras tan sucias que la ponen a mil por hora.
La bestia en la cama
La
mayoría de chicas tiene como hombre ideal a un hombre refinado, culto e
inteligente. Sin embargo, todas quieren a una bestia en la cama que las deje
sin aliento. Tú debes ser esa bestia: no tengas piedad (figuradamente, claro) y
empótrala contra la pared, contra la cama, contra lo que sea. Sé salvaje y no
pares hasta que llegue al orgasmo, y si pueden ser dos o tres orgasmos pues
todavía mejor.
Ahora
ya lo sabes, si quieres que tu pareja (o parejas) quiera repetir, haz realidad
sus fantasías. Ella acabará encantada y tu autoestima subirá como la espuma.
¿Tienes
alguna cosa que añadir? ¡Déjanos un comentario!
Imagen:
osaltoalto.blogspot.com
jueves, 23 de octubre de 2014
Consejos para disfrutar de un trío
Es sacar el tema del trío y todos los hombres que lo
escuchan se vuelven locos con la fantasía. No son pocos los hombres que
pagarían por vivir un dúplex, es decir, por estar con dos chicas al mismo
tiempo. Cuando uno intenta informarse sobre los tríos, es muy fácil encontrar
mil artículos sobre cómo organizar el trío, pero curiosamente se encuentra poca
información acerca de lo que un hombre debe hacer cuando se presenta la
ocasión. Da igual si vas a pagar a profesionales para hacer un trío, si vas a
hacerlo con tu pareja o va a ser algo 100% casual: los consejos son los mismos.
A diferencia de la actividad sexual normal, un trío exige un
alto grado de sensibilidad. Cuando te metes en un trío, debes entrar a matar y
tener unas cuantas reglas en mente. Sólo así vas a disfrutar completamente del
trío.
Para disfrutar del trío, es conveniente establecer normas
antes de ponerse a ello, así como los límites de cada persona. Eso es
importante porque cada cual tiene una forma distinta de ver el sexo y de
disfrutarlo. En el caso de que lo hagas con tu pareja, es importante que os
sentéis a hablar sobre lo que el trío significa y cuáles son los límites
respecto a la tercera persona. Eso es importante porque el trío puede ser una
grandísima experiencia, pero también puede quedarse en la memoria como algo que
creó una grieta en la relación. Por eso hay que dejar muy claro que es lo que
uno quiere y lo que no tolera en una relación de tres. Hay que tener en cuenta
los sentimientos de la pareja antes que el placer, al menos si no se quiere
romper la relación.
Una de las reglas del trío que hay que seguir sí o sí es no
consumir alcohol antes o durante el trío. Algunas personas tienden a beber para
sentirse más desinhibidas, y aunque hay a quienes eso les funciona, en general el alcohol y el sexo son una muy mala combinación:
falta de control, impotencia, malestar… Si quieres relajarte con una bebida,
limítate a una o dos copas, según tu aguante normal. De esta manera te
asegurarás de que funcionas en la cama como deseas hacerlo.
Otra regla para trío dicta que los participantes deben ser
realistas, y no esperar que toda la atención se centre en uno, porque a la hora
de la verdad, va a haber algo para todos. El trío no es una relación en la que
dos personas hacen disfrutar a una tercera, sino una relación de igual a igual
en la que los tres participantes disfrutan.
En cuanto a cómo comportarse, una buena regla es mantenerte
siempre ocupado, especialmente las manos. Acaricia, besa, lame… Déjate llevar y
sé activo. En cuanto a la penetración, hay que lanzarse a por ella sólo cuando
alguna de las mujeres esté preparada. Y, por supuesto, hay que mantener siempre
una actitud responsable para evitar la transmisión de enfermedades de
transmisión sexual.
Fuente: Eulalia Roig
Imagen: devids.net
viernes, 10 de octubre de 2014
Las cortesanas: las escorts de la antigua Grecia
Bien sabido es que en la
antigua Grecia la prostitución era legal
y moralmente aceptable. Los griegos lo daban por sentado, sobre todo cuando
se ganaba una batalla, que se tenía derecho a capturar y esclavizar a la mayor
cantidad de personas que podrían encontrar en la zona conquistada.
Muchas fueron, por lo tanto, las mujeres presas que se vendían en una
subasta y
que, a continuación, se ponían a trabajar en burdeles. Dependiendo de la edad,
la apariencia, la personalidad, sino también del talento personal (y la
suerte), podían convertirse en prostitutas de diferentes tipos.
Las menos afortunadas eran prostitutas (pornai) que hicieron este
trabajo con el fin de conseguir comida. Este tipo de prostitución aparecía
sobre todo en las muchas tabernas de El Pireo, mientras que las más afortunadas eran las cortesanas (etàirai,
que en griego antiguo significa "compañeras", lo que hoy en día se
conoce como escorts).
Las cortesanas eran mujeres educadas y, a diferencia de las
mujeres "respetables", se mantenían en la ignorancia
y tenían un nivel familiar, social, cultural y jurídico altos; además, eran
ingeniosas, hábiles en la conversación y también excelentes compañeras, además
de consejeras para los hombres. Por otra parte, las cortesanas eran las únicas
mujeres en la antigua Grecia que tenían el derecho de administrar su propio
dinero en su cuenta.
Luciano
de Samosata (siglo
II dC) describe a estas cortesanas: "En primer lugar, se cuidan y son
elegante. Y alegres con todo, pero no se ríen a carcajadas... Tratan a las
personas con habilidades, sin engañar a los que visita o que la llevan a su
casa, y no se ofrecen sin ser solicitado. En el banquete al que se la lleva,
tratan de no emborracharse... Y no saltan sobre la comida de manera asquerosa.
Hablan sólo cuando es necesario. Cuando es hora de ir a la cama con ella, se
presenta muy disponible, tratando de hacerse agradable a su amante".
La mayoría de los hombres recibieron cortesanas en su propia casa
durante el día y por la noche asistían a las reuniones de los hombres
(simposios), donde no se les permitía ir a las esposas e hijas. En estas
fiestas comían, bebían, y, en definitiva, daban satisfacción al espíritu y el
cuerpo. Un simposio puede ser, dependiendo de las circunstancias, una orgía
desenfrenada filosófica o reunión elitista (las pinturas de los vasos nos
muestran las cortesanas en simposios desnudas o vestidas brevemente, mientras
que tocan la flauta o bailan).
Sabemos que en el siglo IV aC Atenas, se había establecido un
precio máximo de dos dracmas para el entretenimiento de la noche. Esto fue más
que un trabajador de sexo masculino ganado por un día completo de trabajo.
Luego estaban los "extra" para el rendimiento sexual y, de hecho, la
Universidad de Naucratis nos dice que era costumbre que al final de la noche
había una especie de subasta de estas niñas, al mejor postor.
A menudo, las cortesanas
terminaban bajo la protección de un hombre poderoso. Como el caso de Aspasia de Mileto (470-400 aC), la compañera de Pericles, el padre de la
democracia ateniense. A pesar de ser una mujer y no ateniense de
nacimiento, fue capaz de encajar en la sociedad de su época, gracias a sus
cualidades de sabiduría y astucia, como Plutarco nos dice. Después de muchos
años de vivir juntos, Aspasia también logró casarse por el general ateniense,
con quien tuvo un hijo.
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